Cuando empieza a caer el sol, el campanario de Santa Maria se convierte en el mejor mirador del Penedès. La actividad propone subir los 160 escalones de la escalera de caracol y, una vez en la cima, disfrutar de una explicación de la historia de la torre, sus campanas y la función de torre de vigilancia que tenía.
El momento cumbre es la puesta de sol: el guía apaga las luces y te invita a contemplar cómo la luz teñida de oro se funde con los viñedos que rodean Vilafranca. Muchos participantes aprovechan la oportunidad para tomar fotografías del perfil de Montserrat y de la cordillera del Litoral.
Las visitas, de aproximadamente una hora, están programadas solo en verano y son una buena excusa para descubrir el campanario, a menudo eclipsado por la actividad de la Plaza de la Vila.