
Desde 1981, los Gigantes organizan la Vigilia del Corpus para que Ferragut y Elisenda lleven el nuevo vestido en compañía de enanos y renacuajos. El desfile nocturno termina en la plaza de la Vila con chocolates y regalos para los niños. Para muchos niños es el primer contacto del año con los gigantes antes de la Fiesta Mayor.
La banda aprovecha la oportunidad para contar la historia de las figuras, restauraciones y curiosidades, fomentando la valoración de un elemento patrimonial que supera los 400 kilos y que sigue bailando con una elegancia única.
El carácter familiar y la fecha primaveral convierten la vigilia en una celebración íntima, antesala del ciclo veraniego de fiestas y veladas.