
El frío de enero no detiene las carretas decoradas con pinos y guirnaldas que dan tres vueltas por el centro de Vilafranca. Organizado por la Asociación Sant Antoni Penedès, el festival mantiene viva la bendición de mascotas y animales de trabajo frente a la basílica, con la distribución de pan bendecido y la venta de tortillas de Sant Antoni. Caballos, carruajes y tractores modernos conviven en un desfile que atrae a familias enteras y a puestos de caramelos tradicionales.
Las Tres Tumbas recuerdan el pasado agrícola del pueblo y abren un ciclo festivo que continuará con el Aplec de Sant Pau y el Carnaval. También es un magnífico pretexto para dar protagonismo a las entidades ecuestres y a la música de gralla que acompaña a la comitiva.
A pesar de los cambios en la movilidad urbana, la ruta respeta el recorrido histórico y, al final, los ciclistas y el público comparten el vermut en los bares de los alrededores, reafirmando la ciudad como punto de encuentro regional.