En 1886, el impulso de la sociedad civil erigió un elegante «Teatro Principal» en el centro histórico. Con el cambio de propiedad a principios del siglo XX adoptó el nombre popular de Cal Bolet, apellido de la familia que lo gobernaba. En 1982, el Ayuntamiento lo adquirió e impulsó su rehabilitación como teatro municipal, conservando su ecléctica fachada y su escenario de 386 asientos.
El edificio combina una estructura tradicional de muros de carga y vigas de madera con un moderno equipamiento escénico: caja negra, foso retráctil, soporte telescópico y sistemas de iluminación y sonido de última generación. La reforma ha respetado los detalles originales, como las molduras y barandillas de hierro fundido, que recuerdan su pasado del siglo XIX.
Cal Bolet es hoy el corazón de la escena de Vilafranca: conviven compañías de aficionados, ciclos profesionales de teatro, danza y música, proyecciones de películas programadas por el Cineclub Kubrick y festivales como el Jazz en Vilafranca. El equipamiento da cabida a escuelas, entidades y ensayos de los bailes festamajoneros cuando amenaza la lluvia.
Con una gestión que hace hincapié en la proximidad y la educación cultural, el teatro ofrece pases familiares y actividades pedagógicas para los centros educativos. Su luz atraviesa las ventanas modernistas e invita a todos a compartir la emoción del espectáculo en vivo.