
Plato principal de fiesta y, sobre todo, de Navidad. El pollo del Penedès se asa entero, se rellena con ciruelas y piñones y se acompaña con vino duro y una pizca de coñac. La cocción lenta (dos horas y media en el horno) permite que la piel permanezca dorada y crujiente, mientras que la carne se aromatiza con canela, laurel e hígado picado con chocolate añadido al final. El suquet espeso se convierte en el acompañamiento ideal para un tazón mixto o un arroz de celebración.