En el flanco occidental de la plaza de la Vila, justo al lado del Ayuntamiento, se encuentra el Palau Macià, una casa señorial gótica conocida anteriormente como la «Casa de los Siete Portales». El edificio (planta baja, planta noble y ático) conserva en la fachada el arco de medio punto que da paso a un interior sorprendente: patio cubierto con pozo, arcadas y una elegante escalera que conduce a la planta noble.
La propiedad perteneció inicialmente, en el siglo XV, a Vidal de Bartomeu, embajador de la Corona de Aragón. En 1571, sus descendientes fueron ennoblecidos con la baronía de Florejacs; los matrimonios posteriores incluyeron el linaje de los Macià y, en 1940, por línea femenina, la familia Álvarez-Cuevas, que aún habita en ella. Las habitaciones principales mantienen salas con murales, dinteles heráldicos y una biblioteca que atesora los archivos familiares.
A pesar de los cambios en el uso del tejido urbano, el palacio ha seguido siendo una residencia privada y constituye un ejemplo discreto pero valioso de arquitectura civil gótica, testigo de las élites que dieron forma a la Vilafranca moderna.