
Con la cosecha casi terminada, Vilafranca te invita a explorar sus rincones más escondidos con la actividad «Vilafranca abierta». Durante dos días, los propietarios de edificios privados, entidades e instituciones abren puertas que suelen estar cerradas al público: patios modernistas, antiguas bodegas urbanas, azoteas con vistas o salones que aún destilan perfume de otras épocas.
La iniciativa, inspirada en los festivales europeos de arquitectura abierta, va más allá de la simple visita: muchos espacios ofrecen pequeñas muestras musicales, narraciones de historias familiares o degustaciones que ayudan a entender la huella vinícola y comercial de la ciudad. De esta manera, los vecinos y visitantes recuperan la memoria colectiva y descubren tesoros cotidianos que a menudo pasan desapercibidos.
«Obrim Vilafranca» se ha consolidado como una experiencia participativa, sin reserva previa y gratuita, que cierra simbólicamente el ciclo festivo del verano y nos recuerda que la mejor manera de amar el patrimonio es compartirlo.