En la antigua Lonja del Pescado, junto a la muralla medieval, la Casa de la Festa Major conserva el espíritu festivo de Vilafranca. Inaugurado como museo en 2005, el espacio alberga el archivo, el almacén y la exposición permanente de toda la comitiva tradicional que llena las calles del 29 de agosto al 2 de septiembre: el Dragón (documentado ya en 1601, el más antiguo de Europa), el Águila, los gigantes, los enanos, las danzas habladas y la iconografía de Sant Félix.
La nave abierta permite admirar de cerca las enormes figuras, bastones y disfraces, mientras que las pantallas interactivas, los audiovisuales históricos y la música gralla explican la evolución del festival, declarado Fiesta Patrimonial de Interés Nacional en 2010. Un espacio inmersivo recrea el momento culminante de la entrada de San Félix a la basílica, y las vitrinas muestran los programas, grabados y medallas que los administradores distribuyen durante la Capta.
Desde el punto de vista funcional, el museo también es un centro de documentación abierto a los investigadores y un punto de partida para realizar visitas guiadas por las escenas festivas. Desde su apertura, ha acogido talleres escolares, presentaciones de oración y exposiciones temporales sobre indumentaria o pirotecnia. El complejo está integrado en la Ruta Modernista, ya que el edificio conserva detalles de hierro forjado y cerámica vidriada de finales del siglo XIX.
La Casa de la Festa Major es, en resumen, el espacio donde la comunidad revive la memoria colectiva y donde el visitante puede entender por qué, cuando llega el 30 de agosto, toda Vilafranca vibra al unísono al ritmo de los castillos, los santuarios y el fuego.