
Durante cuatro tardes de mayo, la calle del Comerç vuelve a sus orígenes vinícolas gracias al ciclo «Dijous de Vi». Se instala una enoteca emergente que cada semana invita a una bodega diferente de la DO Penedès a presentar sus vinos. El maridaje se completa con actuaciones musicales en directo y la proyección de imágenes antiguas que recuerdan el papel de esta calle en la exportación de vino al puerto de Vilanova.
El ambiente es relajado y cercano: copas de pie, conversación con el enólogo, tapas preparadas por los restauradores del barrio y muchos jóvenes que descubren que la cultura del vino puede ser fresca y urbana. El precio asequible de la degustación y el encanto de los árboles de la calle al anochecer hacen que, año tras año, los Jueves del Vino sean el anticipo perfecto del Vijazz.
La actividad refuerza la idea de que, en Vilafranca, cada estación tiene su propio ritual vinícola: el chatón en invierno, el porrón los jueves en primavera, el jazz con burbujas en verano y la cosecha en otoño.