
El fin de semana antes de Navidad, Vilafranca se transforma en un enorme mercado avícola donde la Gall del Penedès es la estrella absoluta. Los corrales se colocan al aire libre para que los compradores puedan elegir el ejemplar vivo que más les guste y, justo al lado, la muestra gastronómica propone degustaciones de recetas tradicionales y de autor. Hay espacio para maridar vinos de la DO Penedès, talleres infantiles, exposiciones festivas de bestiarios y concursos de cocina. Fundada en la época medieval, la feria mantiene vivo el contacto directo entre el productor y el consumidor y es una oportunidad única para entender el orgullo pagano de la región.