
Cada tercer domingo de enero, la plaza Penedès llena las mesas de chaton. Restaurantes, escuelas de hostelería y entidades locales elaboran su versión de la ensalada, y un jurado popular premia la mejor salsa. Hay talleres sobre fabricación de morteros, música de gralles y un espacio infantil que introduce a los más pequeños en la cultura del chatón. El festival es heredero de la antigua costumbre de comer chatón durante la Cuaresma, cuando el vino era «decaxotonado», y forma parte de la Ruta del Xató que conecta las cinco ciudades fundadoras.