
El domingo de ferias, la plaza de la Vila cambia motores y tractores por troncos y fajas. Las tres bandas locales —Castellers de Vilafranca, Xicots y Colla Jove— suben a castillos de siete y ocho pisos para demostrar que están en forma antes del verano. La actuación, que nació como un justo reclamo, es hoy un termómetro de la temporada y un momento de hermandad castellera.
El público combina las degustaciones de la feria con las emociones de la plaza, y siente el toque de las gralles como una llamada ancestral entre stands de innovación tecnológica. Los resultados suelen marcar expectativas para San Félix, por lo que los aficionados analizan el día con lupa.
La combinación de feria y castillos nos recuerda que, en Vilafranca, los negocios y la tradición siempre han ido de la mano.