
Desde mediados del siglo XIX, las Ferias de Maig (Ferias de los Enamorats) han sido el gran escaparate económico de Vilafranca y de toda la región. Durante tres días, el recinto ferial concentra a más de doscientas empresas de automoción, maquinaria agrícola, energía renovable, servicios, artesanía y gastronomía, lo que convierte a la ciudad en un hormiguero de negocios y descubrimientos.
No hay que olvidar la parte divertida: en el programa encontramos el día del castillo de las Ferias de Mayo —con los tres grupos locales elaborando piña—, exhibiciones deportivas, degustaciones de productos, espacio infantil y conciertos al aire libre que alargan la noche. El carácter abierto de la feria también se refleja en la entrada gratuita y en el deseo de ser un punto de encuentro para el comercio de proximidad y la innovación tecnológica.
A lo largo de los años, las Ferias de Mayo han podido reinventarse, incorporando áreas para camiones de comida, espacios de emprendimiento y sesiones informativas sobre sostenibilidad. Pero conservan la esencia del mercado multisectorial que nació en un momento de expansión del vino y que sigue reflejando la vitalidad industrial y comercial de Vilafranca.