Construido en el siglo XIX, en el apogeo del romanticismo funerario, el Cementerio Municipal de Vilafranca es mucho más que un lugar de descanso: es un verdadero parque de esculturas donde la memoria de los vilafranquines dialoga con el mármol y el bronce. El complejo, que forma parte de la Asociación Europea de Cementerios Significativos (ASCE), atesora panteones y nichos diseñados por arquitectos de renombre como Santiago Güell, August Font y Antoni Pons.
El paseo por sus calles reticuladas revela una estética que va desde el neogótico sentimental hasta el modernismo floral, con vidrieras, hierro forjado y mosaicos que explican la evolución del arte funerario del Penedés. Esculturas de ángeles, urnas, columnas rotas y faroles eternos conforman un auténtico museo al aire libre en el que cada familia competía por dejar su huella.
Las visitas guiadas diurnas y las visitas nocturnas teatralizadas, incluidas en la oferta turística municipal, permiten interpretar los símbolos, anécdotas y leyendas de este «patrimonio de los vivos». El cementerio permanece activo, con ampliaciones contemporáneas que respetan la trama histórica y convierten el espacio en un lugar lleno de silencio y serena belleza.