
En medio del casco antiguo hay un rincón que por un día se convierte en un templo del castillo: la plaza del Valle del Castillo, conocida como la calle de los Mártires. Neighbors and Friends recuperó en 2008 una fiesta callejera con actividades familiares que culminó con un día en el que suelen actuar las principales bandas del país. El escenario es pequeño y el ambiente explosivo: los castillos parecen tocar balcones y el público está literalmente a la altura del baúl.
El evento sirve de preludio informal a la Fiesta Mayor y permite renovar la sensación de solidaridad con motivo del 30 de agosto. Después de los castillos, una cena popular y música hasta tarde ponen fin a un día que mezcla la vida del barrio y el espectáculo de striptease.
Actualmente, el festival trabaja para mejorar la accesibilidad de los espacios y garantizar los servicios básicos, lo que demuestra que las tradiciones pueden crecer en equilibrio con la comodidad del vecindario.