
Aunque el paisaje del Penedès está dominado por viñedos, todavía crecen olivos arbequinos centenarios en los márgenes de los campos. Su aceite, de rendimiento moderado pero con aroma a almendra verde y plátano, aporta un toque afrutado a platos como el xato o las tostadas con carne a la brasa. Las pequeñas carnicerías familiares embotellan las producciones limitadas que se encuentran en los mercados municipales y en las bodegas locales.