Todos los sábados de julio, a las once de la mañana, el antiguo convento franciscano abre sus puertas y su claustro para recibir a curiosos y vecinos. El recorrido comienza en la nave gótica del templo, donde un guía repasa la historia de este espacio fundado en el siglo XIII y renovado en los siglos XVI y XVIII. Sin embargo, el gran atractivo es el retablo barroco de la Virgen y San Jorge que preside el ábside y que, gracias a esta visita, se puede ver con calma y de cerca.
El pasillo nos llevará entonces al pequeño claustro, un oasis vegetal desconocido incluso para muchos vilafranquinos. Durante la visita se cuentan anécdotas de la comunidad franciscana, el papel del convento en la Guerra Francesa y la posterior expropiación. El recorrido termina en el antiguo refectorio, ahora convertido en una sala de exposiciones donde a menudo se proyectan obras audiovisuales sobre el patrimonio local.
La iniciativa, promovida por el Servicio de Turismo, quiere destacar un edificio que normalmente no es visitable y ofrecer una propuesta cultural diferente para los fines de semana de verano. Las plazas son limitadas y se recomienda reservar con antelación en la Oficina de Turismo.