Junto a la antigua carretera que conducía a la antigua mina de agua de la Font del Mingo se encuentra la torre Carlin, construida en 1873 en medio del tercer conflicto carlista como torre de vigilancia y protección del núcleo de Sant Sadurní. Es una obra cilíndrica de ladrillo macizo y piedra, de casi 12 metros de altura, con espirales distribuidas helicoidalmente y coronadas de merloniato, adaptada a la suave topografía de la colina desde donde domina el valle del río Anoia.
Originalmente formaba parte de un pequeño sistema defensivo improvisado por los propios vecinos para proteger el acceso norte al pueblo. Un simple rastrillo de madera permitía el acceso interno, hoy reemplazado por una escalera metálica instalada como resultado de la consolidación que tuvo lugar en 1998. El espacio interno, sin forjar, muestra la robusta estructura diseñada para contener pequeños proyectiles.
Con la pacificación, la torre perdió su función militar y se utilizó como punto de referencia y, en ocasiones, como pérgola para secar uvas. Hoy en día permanece aislada, pero se puede acceder a ella por un carril señalizado dentro de la ruta del patrimonio sadurninense. Un panel interpretativo explica al visitante el contexto de la Tercera Guerra Carlin y la importancia simbólica de un elemento que, a pesar de su modesta escala, ilustra la capacidad de autoorganización de los vecinos.