
Junto a la popular Fuente del Mingo, ya fuera del casco antiguo y en dirección a las antiguas huertas del arroyo, se alza una torre circular conocida por los sadurninos como la «Torre Carlin». El nombre hace referencia a los episodios vividos durante las Guerras Carlinas del siglo XIX, cuando la línea de la Anoia fue escenario de escaramuzas entre facciones. Según la tradición, la estructura —posiblemente convertida más tarde en un depósito de agua— servía de torre de vigilancia para vigilar la llegada de los barcos carlineses que aprovechaban la densa red de caminos rurales.
La torre, hecha de mampostería unida con cal y rematada por una sencilla corona de ladrillo visto, aún conserva estrechas hendiduras que revelan su función defensiva original. El interior, ahora inaccesible por motivos de seguridad, muestra los restos de una escalera de caracol y un pequeño depósito metálico que se añadió a principios del siglo XX para regular el suministro de agua del manantial cercano.
A pesar de ser un elemento modesto, el «pug» tiene una fuerte carga simbólica: los escolares se detienen allí durante las excursiones para descubrir el barrio y la visita guiada «Descubre el anecdótico Sant Sadurní» cuenta historias de asedios, emboscadas y heroicidades populares. El Ayuntamiento tiene sobre la mesa un proyecto de consolidación para detener el aumento de la humedad y dar una mejor señal al entorno, pero por el momento la torre solo se puede ver desde el exterior, integrada en un espacio sombreado que muchos aprovechan para picar algo mientras escuchan el constante canto de la Fuente del Mingo.