
El Camí del Vi es una agradable ruta de 3,5 km que parte del centro de Vilafranca y se dirige suavemente hacia las primeras colinas de viñedos que flanquean la capital del Penedès. A pesar de estar fuera de los estrictos límites de Sant Sadurní, su proximidad (15 minutos en tren) y la temática compartida hacen que muchos visitantes de la «Capital del Cava» no hagan nada para completar la experiencia enoturística.
La ruta cuenta con ocho estaciones interpretativas con paneles de diseño moderno que explican la geología del suelo, las variedades tradicionales, el ciclo del viñedo y la memoria oral de las antiguas tabernas. Cada parada invita a reflexionar sobre el paso del tiempo e incluye códigos QR con piezas musicales populares o fragmentos de literatura que evocan el trabajo en el campo.
La señalización es clara, no presenta diferencias significativas y es apta para familias. La ruta circular permite combinar el paseo con una visita al Vinseum —Museo de las Culturas del Vino de Cataluña— ubicado en el punto de partida. Para los que se levantan temprano, la luz de la madrugada crea una atmósfera dorada sobre las viñas, mientras que por la noche las siluetas de Montserrat se dibujan en el horizonte.
Vilafranca también ofrece la posibilidad de unir el Camí del Vi con otras rutas del proyecto Penedès 360º o con visitas a bodegas que se encuentran a menos de quince minutos a pie, lo que convierte a esta propuesta en una puerta de entrada ideal al enoturismo para quienes tienen poco tiempo.
A pesar de su modesta longitud, el Camí del Vino añade un valor pedagógico innegable: es un escaparate al aire libre que resalta la relación íntima entre la ciudad y el campo, y coloca al visitante ante la evidencia de que cada copa de vino es el resultado de una larga cadena humana y ambiental.