Bajo el campanario gótico, en la plaza del Dr. Salvans, en 1924-25 la parroquia encargó al arquitecto barcelonés Francesc Folguera i Grassi la nueva rectoría, que debía dignificar la fachada urbana de la iglesia. Folguera, al igual que el novecentismo, concibe una casa entre entrepisos de planta baja, piso y ático que cuenta con una fachada simétrica, zócalo de piedra y abundantes esgrafiados inspirados en el renacimiento catalán. En el portal, el letrero «RECTORIA» tallado entre motivos vegetales anuncia la función de la chimenea monzónica.
Un balcón de piedra forjada y hierro forjado, con colibríes quemados y motivos geométricos, contrasta con la galería superior sostenida por pilares que evocan logias góticas. Bajo la galería, una guirnalda floral de estuco y un reloj de sol centrado aportan ritmo y color a la composición. Arriba, dos ángeles en bajorrelieve sostienen un escudo con una cruz, protegido por una cornisa que rompe el agua.
En el eje izquierdo, la fecha «1925» recuerda el año en que se completó. Las ventanas se cierran con celosías y rejas de delicada forja. En el interior, destaca la escalera con barandillas de cerámica y vigas policromadas atribuida al pintor Jaume Busquets, colaborador habitual de Folguera.
La rectoría, habitada actualmente por el clero, es Bien Cultural de Interés Local (BCIL 1665-I) y forma parte del catálogo municipal de bienes protegidos. Los visitantes pueden admirar la fachada, fotografiada cada mes de septiembre durante el Festival de la Filoxera, ya que una placa de cerámica en la planta baja recuerda que la celebración tiene lugar precisamente en esta plaza.