
Doce pequeñas figuras, hechas de cartón pétreo y con un peso de 5 a 6 kg, encarnan al campesinado de finales del siglo XIX y dan vida al Ball dels Pagesos dentro de la muestra Philloxera. Estrenadas en 2001, son obra de la escultora Montse Mateu y llevan ropa diseñada por Cristina Güell, fiel a la indumentaria rural de 1887.
Su papel escénico es triple: abren el festival recreando la vida cotidiana agrícola; reaparecen cuando llega la peste y bailan frenéticamente mostrando la desesperación del campo; y, por último, celebran la victoria con alegres bailes y giros aprendidos de la jota del Penedès. El ritmo lo marcan los grillos y los timbales, mientras cientos de chispas iluminan sus sonrosadas mejillas.
Fuera de las festividades, los enanos descansan en el Centro del Cava, donde guían a los visitantes a través de una ruta interactiva sobre la historia de la filoxera y el cava. Son, por extensión, íconos pedagógicos: las escuelas locales los utilizan para explicar el campesinado, la peste y la resiliencia del municipio.