
Entre 1993 y 1999, la Festa de la Filloxera vio nacer, uno por año, siete gigantes que rinden homenaje a los viticultores y prohomos que lideraron la lucha técnica contra el parásito: Rafael y Marc Mir, Manuel Raventós, Francisco Romeu, Pere Rovira, Modest Casanovas y Antoni Escayola. La escultora Montse Mateu, con la colaboración de Mercè Gost y Mercè Beneit, modeló los rostros al más puro estilo realista.
Con 2,5 m de altura y hasta 30 kg de peso, cada gigante es llevado por un único portador que, al ritmo de una melodía específica, ejecuta lentos giros y reverencias que simbolizan la búsqueda de remedios y la esperanza campesina. Durante el acto final, forman un pergamino que rodea la filoxera grande para mostrar el cerco científico del problema.
Expuestas regularmente en el Centro del Cava, se han convertido en una pieza clave del imaginario colectivo de los sadurninos. Los sábados por la mañana, muchos niños toman fotografías y aprenden, con códigos QR, quiénes fueron esos siete reyes magos que salvaron la viña.