
En los huertos conocidos como «la Canaleta», cerca de la carretera BP-2427, encontramos la Fuente Fideué: un goteo constante que desemboca en un pequeño estanque antes de llenar un estanque de riego de unos 4 × 1,8 m. Actualmente, la lámina está protegida por una cerca de alambre y una lona aislante para evitar accidentes y minimizar la evaporación.
Según la descripción de Manel Córdova de 1999, el brote nunca se seca, algo poco frecuente en suelos tan carstificados como los del Penedés. Sin embargo, el agua no se considera potable y su uso es exclusivamente agrícola y paisajístico.
La caña escocesa y americana prospera en los alrededores, por lo que debe aclararse periódicamente para que no ahogue la cuenca hidrográfica. Las verduras de La Canaleta aprovechan el caudal para regar tomates y frijoles, manteniendo viva la tradición de pequeños huertos que ha complementado el omnipresente viñedo durante siglos.
La fuente es de fácil acceso y el camino que la conecta con Sant Sadurní d'Anoia es bastante frecuentado por los caminantes. No goza de protección ni mobiliario específicos, pero es un pequeño pulmón verde dentro de un espacio agrícola intensivo.
Fideué nos muestra cómo los agricultores han podido navegar hasta el último rayo para que sea útil. El espacio exige respeto: las vallas están ahí para preservar la seguridad y la calidad del agua, y hay que dejarla tal como la encontramos para que siga regando el pequeño huerto local.