La reputación de Sant Sadurní como capital del cava habla deliciosamente del aroma del cacao en el Espai Xocolata Simón Coll, el centro de visitantes de la histórica fábrica fundada en 1840. Ubicada en la calle Sant Pere, esta instalación inmersiva invita a los visitantes a descubrir, con los cinco sentidos, el viaje del grano de cacao para convertirse en chocolate.
El itinerario comienza con un audiovisual panorámico que, a 180°, nos transporta a los orígenes tropicales del cacao y a los primeros maestros chocolateros catalanes. Después, una visita guiada de 50 minutos recorre pasarelas que permiten ver, desde arriba, la línea de tostado y conchado en plena actividad. El olor a cacao recién tostado acompaña cada paso, y las pantallas interactivas explican la evolución tecnológica de la empresa, desde las primeras tabletas artesanales hasta los chocolates exclusivos de la actualidad.
El espacio expositivo combina vitrinas con moldes antiguos de chocolate, pósters publicitarios modernistas y máquinas de envolver de la década de 1960. Lo más destacado es un pequeño museo interno que exhibe facturas manuscritas de 1915, etiquetas ilustradas y el primer logotipo de Simón Coll, así como colecciones limitadas dedicadas al cava local.
Desde el punto de vista arquitectónico, el centro se ha integrado en una nave industrial renovada, donde predominan el acero, la madera y los grandes ventanales que llenan de luz natural la tienda-taller. El recorrido culmina en la sala de degustación, donde se degustan especialidades como el chocolate al 70% o los chocolates rellenos de licor de cava, maridajes que devuelven los lazos con el territorio.
El servicio de visitantes ofrece audioguías multilingües, tarifas reducidas para escuelas y agencias y capacidad limitada para garantizar la comodidad. En la última tienda, el público puede comprar ediciones exclusivas producidas in situ y ver en directo la personalización de las botellas de chocolate.
Con un programa constante de talleres familiares, maridajes y actividades escolares —más de 30 000 visitantes al año antes de la pandemia—, Espai Xocolata se ha consolidado como una experiencia imprescindible para entender la cultura gastronómica de los sadurninos más allá del cava.