Justo donde se fusionan los términos de Sant Sadurní d'Anoia y Subirats, la rotonda que recibe a los visitantes exhibe una pieza monumental firmada por el artista Cocomir (Jose Vicente Corominas, 1931). Construida entre 2006 y 2008, la «Allegoria al vino i la vinya» materializa en acero y hormigón el proceso de elaboración del vino que comparten ambos municipios. El conjunto se articula en dos pilares de hormigón que se reflejan y sostienen, a diez metros de altura, dos formas metálicas abstractas que evocan ramas que se entrelazan y copas que se levantan para tostar.
A pocos metros, un pedestal complementario alberga tres placas de bronce. Los superiores están dedicados a los respectivos concejos, mientras que el inferior recoge algunos versos del C. B. de Bencomo — «Punto de encuentro/Caminamos juntos, como viejos amigos, /y tomados de la mano, lo rodeamos todo a la vez» —, resumen de una historia de amistad que viene de lejos: recuerda que Sant Sadurní fue segregado de Subirats en 1764, pero que ambos pueblos siguen unidos por la cultura del cava y trabajan en viñedo.
La obra responde a la línea de investigación del paisaje de Corominas, que desde la década de 1960 ha centrado gran parte de su producción en la escultura monumental integrada en el espacio público. En este caso, el metal recibe un tratamiento anticorrosivo que le da tonalidades tostadas, mientras que el hormigón, con texturas contrastantes, actúa como una base sólida. El resultado es una pieza que, iluminada tanto de día como de noche, se convierte en una puerta simbólica a la Capital del Cava. Hoy en día, la rotonda es un punto fotográfico frecuente y testigo de los actos institucionales relacionados con la Festa de la Fil·loxera y el Cavatast.