Eclipsando todo un chaflán de la calle Francesc Moragas, el edificio del Fondo de Pensiones para la Vejez y el Ahorro (1931) es la exposición más ambiciosa de arquitectura institucional del período de entreguerras en Sant Sadurní. El arquitecto Agustí Domingo Verdaguer desplegó un lenguaje historicista que reúne columnas clásicas, frontones, mosaicos simulados y galerías de arcos de medio punto que evocan palacios góticos.
El edificio se articula en tres cuerpos con techos en cuatro lados: el central alberga el vestíbulo porticado y la monumental escalera bajo un poderoso alero con ménsulas de piedra; en la fachada, entre dos ventanas, el escudo de la Caixa aparece esculpido en relieve. En el lado izquierdo había un museo y una biblioteca, mientras que en el derecho se encontraban las oficinas y una casa superior, que se alquilaba al gerente de la sucursal.
El edificio no era solo un banco: en la década de 1950, la institución promovió el Museo de Homenajes a la Vejez, porque esta fiesta solidaria nació en Sant Sadurní en 1915. Las rejas de hierro, los jarrones que coronan las balaustradas y la fachada revestida con chapa de piedra artificial reproducen el patrón corporativo que La Caixa difundió por todo el país.
Reformado internamente en 1995, todavía se utiliza como oficina financiera. Protegido como BCIL (1694-I), es un testimonio de la complicidad entre el mecenazgo bancario y el progreso social en la capital del cava.