
Situado en el corazón de la depresión del Prelitoral catalán, Sant Sadurní d'Anoia pertenece a la comarca del Alt Penedès y a la vegueria del Penedès. El término, de 18,96 km², está situado a 162 m sobre el nivel del mar y está dividido por dos pequeños valles: al norte, el del río Anoia, y al sur, el del arroyo Lavernon, ambos afluentes del Llobregat. Los viñedos ocupan la mayor parte del paisaje —872 ha de superficie agrícola utilizada (2020) — y dibujan un tapiz verde y ocre que cambia con las estaciones.
El municipio limita con Subirats y Gelida al este, Sant Llorenç d'Hortons y Piera al norte, Terrassola y Lavit al oeste y, nuevamente, con Subirats al sur. Barcelona está a 45 km y Vilafranca del Penedès, la capital regional, está a solo 10 km. La protección de la cordillera del Prelitoral y la proximidad del Mediterráneo confieren a la ciudad un clima templado: inviernos suaves (una media de 7-9 °C) y veranos cálidos (25-30 °C), con precipitaciones de entre 550 y 600 mm al año, que suelen concentrarse en primavera y otoño.
Demográficamente, la ciudad tiene 12.930 habitantes (2025), de los cuales 6.350 son hombres y 6.580 mujeres. La densidad es de aproximadamente 682 h/km². El 74% de la población nació en Cataluña, el 12% en el resto de España y alrededor del 13% son de origen extranjero. La mayoría de los residentes (67%) tienen entre 15 y 64 años, mientras que el grupo de niños (de 0 a 14 años) representa el 14% y los mayores de 65 años, el 19%. El índice socioeconómico territorial sitúa a Sant Sadurní por encima de la media catalana (107,2 IST) y el PIB por habitante supera ligeramente la media nacional (38.830 €/habitante).
La actividad económica sigue vinculada a los viñedos y al cava, pero la diversificación es evidente en el sector de los servicios (2.780 afiliaciones al régimen general) y en una industria auxiliar especializada en el envasado, la maquinaria enológica y la alimentación. Las excelentes comunicaciones (la AP-7 y la C-15, la línea R4 de Rodalies y las carreteras locales a Martorell o Vilafranca) refuerzan su papel como centro de mercado regional.
La gestión medioambiental también es destacable: la ciudad genera 1,16 kg de residuos municipales por habitante y día, de los que el 82% se recoge de forma selectiva (en 2024), una de las cifras más altas del país. El compromiso con la movilidad sostenible se materializa en senderos pedaleables entre viñedos, rutas de senderismo señalizadas como «Camins por la Capital del Cava» y una red de aparcamientos para bicicletas.