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Chuleta de guisantes

Sant Sadurní d'Anoia

El pan culet es una pieza única dentro de la familia de los panes de la región. Recibe su nombre por su forma redondeada y aplanada, con una pequeña marca en el centro que recuerda la silueta de un «activo». Tradicionalmente se amasaba con la misma masa que el pan blanco, pero se dejaba reposar en cestas pequeñas, por lo que la fermentación provocaba esa burbuja central. El resultado es una masa fina, más ligera que la del pan de Anoia, y una miga compacta, ideal para exprimir en el plato.

Nacido como un pan para niños, porque su tamaño más pequeño permitía que cada uno tuviera uno individual, hoy en día el pan culet ha ganado popularidad entre los sumilleres de cava. Lo maridan en las degustaciones porque la miga compacta y neutra limpia el paladar y deja brillar los matices más delicados del chispeante. Suele servirse tostado y condimentado con aceite y tomate colgado, lo que lo convierte en una deliciosa versión personal del pan de tomate.

Las panaderías de Sant Sadurní suelen hornearlo todos los fines de semana y, durante la época de cosecha, es habitual ver cestas con él en los viñedos, ya que es fácil de transportar y resiste la humedad de la mañana sin perder textura. Esta sencillez y la carga emocional propia de la infancia hacen que muchos sadurninos lo consideren «el pan de las fiestas».



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