
En la mayoría de las casas de campo de los alrededores, aún hoy en día se hace un fuego de leña con ramas de parra para cocinar salchichas, salchichas, conejos y pollos. El sutil humo de las ramas aporta notas tostadas que combinan a la perfección con los cavas de reserva. La parrilla se sirve en una placa caliente, acompañada de patatas al caliu, piquillos con ajo y una cucharada generosa de alioli. Es el plato de hermandad por excelencia después de los días de poda.