Escondida entre las casas compactas de la calle Hospital se encuentra la pequeña capilla del antiguo hospital pobre, una construcción del gótico tardío vinculada a la red de asistencia parroquial. A pesar de las sucesivas reformas, conserva la portada en arco conopial moldeado, dos ventanas ojivales ciegas y el característico escudo de la cofradía grabado en la llave. El interior, de una nave con techo abatible, se compartimentó en el siglo XIX, cuando el edificio se convirtió en escuela para niñas y, más tarde, en almacén municipal.
Las fuentes municipales destacan la restauración de la fachada y la recuperación del escudo en 2002, lo que puso de relieve esta humilde pero llena de memoria colectiva: aquí se cuidaba a la población durante las crisis de la peste, se distribuía sopa a los jornaleros y se refugiaba a los soldados heridos. Incluso hoy en día el barrio lo conoce como «l'hospitalet» y algunas entidades culturales organizan allí charlas ocasionales.
Aunque el complejo no es de libre acceso, el peatón puede contemplar desde la calle este discreto testimonio del sistema caritativo de los tiempos modernos y descubrir, en los paneles informativos, la huella que ha dejado en la toponimia local.