Entre la magia deportiva del complejo municipal y el tranquilo curso del arroyo de Lavernó, Can Mas de la Riera conserva la silueta redondeada de las antiguas masías del Penedès. De planta cuadrangular y cubierta por dos aguas de pendiente irregular, aprovecha el ligero desnivel del terreno para abrir ventanas en el patio interior que articula todo el complejo, hoy transformado en equipamiento cultural.
La fachada de mediodía, estrictamente simétrica, muestra el orden austero típico de la arquitectura rural, mientras que la fachada este combina la puerta principal, un arco plano de ladrillo protegido por un techo de una sola inclinación, con aberturas dispuestas de forma irregular en la planta baja y alineadas armoniosamente en la planta superior. Entre el yeso pintado sobresale un zócalo de azulejos con forma de cadena en las esquinas y recuerda la fortaleza original de la fábrica. En el lado oeste hay varios anexos de mampostería, con techos inclinados que rodean un gran patio, un antiguo granero y un espacio de trabajo, que hoy se utiliza como ágora festiva.
En el interior, destaca el portal oeste, un arco de medio punto pavimentado con ramas de piedra que da paso a las antiguas dependencias agrícolas. A pesar de las reformas promovidas por las distintas escuelas-talleres municipales, se han conservado las bóvedas, las vigas y la huella del trabajo campesino. El Ayuntamiento adquirió la finca en mayo de 1981 y, a partir de 1980, inició un ejemplar programa de rehabilitación que convirtió el edificio en una casa de colonias y, desde el año 2000, en sede de entidades musicales que llenan de sonidos las antiguas copas.
Las paredes aún nos dicen que, donde hoy ensayan bandas de rock y adoquines, se almacenaban las cosechas y se mezclaban los búnkeres. El uso recreativo y cultural ha abierto Can Mas de la Riera al público, y se puede visitar en horarios relacionados con las actividades programadas allí. Esta apropiación colectiva se ha convertido en un modelo de recuperación patrimonial: preservar la esencia campesina sin renunciar a la efervescencia creativa del municipio capitalino del cava.
Su inventario IPAC 33118 y su mención en el POUM de 2010 garantizan la vigilancia ante futuras intervenciones. Can Mas de la Riera, con sus arcos de ladrillo, techos inclinados y un patio lleno de ecos musicales, es hoy una metáfora viviente de la capacidad de Sant Sadurní para armonizar el pasado y el futuro, el campo y la ciudad, el silencio agrícola y la brújula moderna.