
Entre enero y marzo, los restaurantes de Sadurnin encienden las brasas por la mañana para preparar calçots de la variedad Montferri. Se cocinan directamente sobre la llama viva y se presentan envueltos en papel de periódico para que se mantengan calientes. Se comen con los dedos, chupándolos en romesco y rociándolos con cava joven o vino blanco del Penedès. La calçotada suele culminar con un postre de crema catalana flambeada con azúcar y una copa de cava dulce.