Entre las casas modernistas que adornan el barrio de Can Catassús, destaca Cal Barber, también conocida como Cal Joan del Badó. Construido en 1923 por orden de Josep Samsó i Roig, es un ejemplo refinado del modernismo tardío con un carácter urbano que combinaba el confort residencial con una imagen prestigiosa.
La fachada, estrictamente simétrica, está organizada en tres ejes verticales. En la planta baja, el portal central está enmarcado por voluptuosas molduras y va acompañado de dos ventanas que exhiben barandas de hierro forjado con barras helicoidales y motivos florales. El primer y el segundo piso comparten un balcón continuo cada uno, pero la losa superior está recortada en el centro para aligerar visualmente la altura. Las barandillas repiten la forja floral y el encuadre reproduce toda la imaginería vegetal típica del modernismo.
La corona adopta la forma de un capuchón escalonado; la sección central, más alta, incorpora tres floretes y una tira de bolas de cerámica, mientras que cuatro pináculos acentúan la verticalidad. El acabado rugoso de la vajilla, con piezas acolchadas, crea un juego de sombras que refuerza la plasticidad de la altura. Internamente, la casa seguía el esquema habitacional burgués de la época, con sala de estar en la parte delantera, comedor con chimenea en el centro y dependencias de servicio que daban al patio trasero.
A pesar del interés artístico, el edificio permanece en manos privadas y mantiene un uso residencial, por lo que no admite visitas. El POUM lo ha incluido en el catálogo de protección (Expediente 66) con la categoría de Bien de Protección Urbana (BPU), garantizando la conservación de la fachada y de los elementos originales de forja y cerámica.
Cal Barber ilustra cómo el modernismo impregnó no solo la gran arquitectura sino también las casas de los vecinos que dieron forma a las nuevas extensiones sadurninas. Pasear por la calle Can Catassús es descubrir un espejo del optimismo del primer tercio del siglo XX, con esta fachada como referencia indiscutible.