En la antigua carretera de Can Catassús descubrimos Ca la Remei, construida en 1925 según la tradición oral y representativa del momento de transición entre el modernismo tardío y el novecentismo. La casa, de planta baja y dos plantas, está organizada en tres habitaciones y tiene una simetría estricta que se traduce en una fachada de tres ejes.
En la planta baja, dos portales, tal vez originalmente pensados como área de servicio y acceso principal, y una ventana con una reja de hierro forjado dan paso a un patio trasero con huertos. El primer piso exhibe un balcón de hierro que sigue las tres aberturas, todas moldeadas y coronadas por trombas de agua con motivos florales, que proporcionan una exquisitez artesanal. En la planta superior, las ventanas están separadas por columnas clásicas que sostienen una muesca sobre la que estalla un sinuoso tapón, decorado con guirnaldas y pináculos esféricos que revelan la estética novecentista.
Sin protección patrimonial oficial, Ca la Remei es, sin embargo, apreciada por los vecinos del barrio, que la conocen como Cal Joan del Badó. Su estado de conservación es bueno y conserva los elementos originales de forja y cerámica. A pesar de ser una propiedad privada, la fachada se puede ver fácilmente desde la calle, especialmente recomendable cuando la luz de la tarde resalta los relieves del capcer.