
El municipio se estructura en torno a un centro histórico compacto, en el que la plaza del Ayuntamiento y los alrededores de la parroquia constituyen el corazón cívico y social de la ciudad. Calles como La Riera y Hospital conservan el encanto de las casas antiguas, muchas de ellas renovadas respetando la tipología tradicional.
En torno a este centro, se han desarrollado nuevos sectores residenciales que dan la bienvenida a la población que ha llegado como resultado de la expansión económica: pequeños barrios tranquilos que combinan viviendas unifamiliares con bloques de poca altura y áreas verdes que conectan con el tejido urbano existente.
Más allá del centro urbano, el término incorpora varios barrios dispersos, formados básicamente por granjas y bodegas. Estas áreas rurales, a pesar de su baja densidad, forman un paisaje cultural donde los viñedos y las bodegas son, aún hoy, la referencia visual y económica.