El Ateneu AgrÃcola es, para los sadurninos, mucho más que un edificio: es la gran casa popular donde, durante más de un siglo, se ha desarrollado la vida social, cultural y deportiva de la ciudad. La institución se fundó en 1877 con el nombre de Casino Alianza Fraternidad y, tras varias denominaciones, en 1908 decidió construir el suyo propio en un terreno de la calle Josep Rovira. El arquitecto Miquel Madurell i Rius —entonces responsable de la planificación municipal y una de las figuras clave del modernismo del Penedés— diseñó un edificio de dos plantas que, sin excesiva ornamentación, condensó la estética modernista: una composición simétrica, un balcón de peldaños con balaustrada clásica, abundantes motivos florales y, sobre todo, un cuerpo central que fue restaurado. Coronado por un gran tapicero escalonado con pináculos y la palabra «ATENEO» grabada en el frontón, bajo el letrero que corona el pináculo principal. Las aberturas, enmarcadas con molduras vegetales, y el trabajo de baldosas falsas en la planta baja dotan al conjunto de una sobria elegancia mediterránea.
Con el tiempo, el edificio ha sufrido ampliaciones y reformas: en 1934 se construyó una planta lateral que distorsionó parcialmente la simetrÃa original; en 1939, tras la Guerra Civil, el edificio fue confiscado y sirvió como Hogar del Productor hasta 1970. La biblioteca, con fondos desde 1878, y gran parte del mobiliario se perdieron durante el Pulido. No fue hasta 1982 que los socios recuperaron la gestión de este verdadero corazón cÃvico.
El interior albergaba, ya en un principio, una sala de exposiciones donde se proyectaban pelÃculas mudas, se celebraban bailes de salón o se impartÃan conferencias. También habÃa una pista de patinaje y, a partir de 1919, el campo deportivo que vio nacer al Club Deportiu Noia. Con el paso de los años, se han ido añadiendo vestuarios, un bar social, salas de usos múltiples y un escenario equipado con la tecnologÃa escénica básica, lo que permite albergar una temporada estable de teatro amateur, ciclos de música y ensayos del Coro La Pátria.
Desde un punto de vista artÃstico, destaca la fachada: el revestimiento de azulejos, el balcón de hierro forjado, los pináculos naturalistas y la cuenca hidrográfica profusamente esculpida de la ventana central tripartita. En el interior, a pesar de las sucesivas reformas, aún se conservan las vigas de madera y los notables pavimentos hidráulicos de los vestÃbulos.
Actualmente, el Ateneo está abierto a todo el mundo: acoge cursos, presentaciones literarias, mesas redondas y las tradicionales matinés corales de Sant SadurnÃ. La programación cultural y la transferencia de espacios lo convierten en una parte clave del tejido asociativo local.
La última renovación estructural, fechada en 2005, se centró en la consolidación de techos y fachadas, la mejora de las instalaciones eléctricas y la adaptación de los accesos, garantizando al mismo tiempo el espÃritu original de la construcción de Madurell.
A pesar de las vicisitudes polÃticas y económicas, el Ateneu AgrÃcola ha mantenido su vocación fundamental: es la casa común donde varias generaciones han compartido el cine, la música, el deporte y, sobre todo, la pasión por hacer personas.