
Cuando la primavera triunfa sobre las últimas nieblas del invierno y las viñas comienzan a producir el primer verde, Sant Sadurní se llena de música y rollos: es el Aplec sardanista «Capital del Cava». Durante décadas —los lugareños recuerdan las ediciones ya en la década de 1960—, el último domingo de abril ha sido sinónimo de sardinas, cava y hermandad.
La actividad nació promovida por el Fomento Sardanista Sant Sadurní, una entidad que trabaja durante todo el año para mantener vivo el baile nacional. El programa comienza a las once de la mañana con un primer baile en el Parc de la Rambla, interpretado por grupos de prestigio como La Marinada, la Jovenívola de Sabadell o el Sant Jordi. Entre tanto, la organización ofrece una risada popular (con plazas reservadas para grupos de fuera) y, por supuesto, brindis con cava del pueblo, lo que refresca el baile y refuerza el apodo de «Capital del Cava».
A las cuatro de la tarde retoman el ritmo con una segunda audición, a menudo dedicada a compositores del Penedés o a estrenos de danza neosarda. Las bandas locales aprovechan la oportunidad para presumir de la técnica y, sobre todo, para enseñar los pasos básicos a los visitantes que se atreven a hacerlo. La entrada a todas las actividades es gratuita, lo que convierte el día en una fiesta abierta e intergeneracional.
A lo largo de los años, la APLEC ha ido incorporando elementos complementarios: stands especializados en discografía, concursos de dibujo de cava, talleres de timbales para niños y, desde 2023, una exposición de artistas destacados que cubre la plaza con obras coloridas. A pesar de estas incorporaciones, la esencia permanece intacta: música en directo, rodar por el asfalto y esa inevitable fotografía de unas doscientas parejas cogidas de la mano, dando vueltas al ritmo de una tierra que baila y brinda al mismo tiempo.