La simetría, la monumentalidad cívica y los detalles ornamentales definen las antiguas Escuelas Públicas, construidas entre 1902 y 1904 bajo la dirección del arquitecto modernista Miquel Madurell i Rius. El edificio, exento y en forma de U invertida, ocupa toda una isla y dialoga con el espacio urbano gracias a una fachada principal de cinco cuerpos jerárquicos.
El cuerpo central, más elevado, proclama la función original con la inscripción «ESCUELAS PÚBLICAS» y un escudo esculpido. Las pilastras acolchadas, los permódulos florales y las ventanas gemelas de los cuerpos laterales combinan el eclecticismo y el modernismo. Los extremos incorporan alféizares rellenos de piezas geométricas, mientras que las alas laterales, de una sola planta, abrazaban el patio destinado al juego de los niños.
La historia de la obra es larga: el proyecto se promovió ya en 1889, pero el brote de la filoxera retrasó la construcción hasta la licitación pública de 1902, ganada por el contratista Rafel Isart. El segundo día de la fiesta de 1902, se colocó la primera piedra y en solo tres años se inauguraron las escuelas, dotando a la ciudad de un equipamiento pedagógico moderno y segregado por género.
Completamente renovadas entre 2014 y 2017 por los arquitectos Oriol Cusidó e Irene Marzo, hoy albergan la Biblioteca Municipal Ramon Bosch de Noya y comparten un patio con el Archivo Histórico. Esta intervención conservó la piel original, eliminó las adiciones inadecuadas e incorporó instalaciones eficientes, lo que convirtió al edificio en un punto de referencia para la reutilización del patrimonio escolar de principios del siglo XX.